Esta actividad de cocina en inglés no solo permitió a los alumnos afianzar su vocabulario de una manera práctica y divertida, sino que también fomentó habilidades importantes como la colaboración, el seguimiento de instrucciones y la autonomía. Sin duda, fue una experiencia que demostró que aprender un nuevo idioma puede ser tan delicioso como una ensalada de frutas o una pizza hecha con cariño y en equipo. ¡Quién sabe qué sabrosa lección de inglés les espera en la próxima aventura!
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